Carmen Herrera

Navegando entre imágenes y palabras

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas…*

Posted by Carmen en marzo 12, 2013

Grande lo que vivimos ayer en el Ateneo de Mairena. No cabía un alfiler. Yo estuve presentando el acto y encargándome de la parte técnica, recitando fragmentos de viva voz a la vez que iban saliendo las imágenes del video -y no es por nada, pero salió muy bien- en la parte de ponerle fondo musical a la teatralización por parte del grupo de teatro del Ateneo de los fragmentos de textos y cartas de las mujeres tuve algún que otro pequeño desliz, pero casi nadie lo notó. La iluminación, de la que estuvo pendiente todo el rato Juan, que lleva el grupo de teatro, fue muy bien, y el recital, que terminó Pastora -estuvo genial, vibrante y encendida- con el Himno a las mujeres libres de Lucía Sánchez Saornil, magnífico. Para finalizar, el público que -la mayoría- antes de ayer ni siquiera sabía lo que era un cadáver exquisito, escogió un verso o frases de las mujeres del 27 que habíamos puesto en un atril, y muy ordenaditos, vinieron a pegar su verso en una cartulina ad-hoc . Un señor mayor protestaba pero es que este poema no tiene ningún sentido, y no había forma de hacerle comprender que eso, precisamente, es lo que se estaba buscando… Así quedó:

Nunca quieras echar en el olvido…
Aulló el hambre; despertó la legión de la miseria
Esclavo tú del horizonte inútil,
Llegará el sueño: alerta está el insomnio
sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles
Yo me encontré el olivo y el acanto
Es igual que reír dentro de una campana
Mis ojos no te buscan sobre la tierra inmensa
medusas y orquídeas, estrellas de mar, caracolas y rosas
Habitante de los anchos portales
que sin saber plantaste
a tu acción interior, pura y callada
En julio rojo la tierra como un vientre estremecida
El barco en que he de ir está en el puerto
olvidó la señal para mi barco
a este seguirá otro en que tú vayas
La vida, toda, tembló de temerosa impaciencia
que todo el drama de mi vida ha sido
Pero el alto balcón de tu silencio
Toda la primavera dormía entre tus manos
encadenada yo a mi pasado
recibió la siembra nueva
El ala de un recuerdo aleteaba
la lucha del amor contra el Amor
la expansión luminosa y frágil de mi vida
Hazlo tú todo en mí. Que yo me preste
Sí. Yo tuve un mar sobre mi arena
donde el laurel de la sombra oculta el arpa de la araña
Puliré mi belleza con los garfios del viento
Soledades que cercan con límites de hierro
Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo

Lo mejor no es que estuviera lleno hasta arriba, ni el fantástico recital, ni lo bien que estuvo el grupo de teatro, ni ver lo contestos que estaban los que traía su versito al final para el cadaver exquisito colectivo, ni las cosas tan bonitas que me dijeron al terminar… lo mejor es saber que más de uno al llegar a casa se puso a buscar en gúguel nombres, palabras y poemas de estas mujeres, las olvidadas del 27.

Lo más triste: no vinieron poetas al homenaje a las poetas. Tal vez llovía demasiado.

*de un poema de Carmen Conde

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: