Carmen Herrera

Navegando entre imágenes y palabras

Damajuana

Posted by Carmen en agosto 12, 2012

Dicen que la palabra damajuana viene del francés, aunque yo prefiero  imaginar a doña Juana, meneando sus opulentas caderas, caminito de Jerez, cargada con el garrafón… allá va la dama Juana, diría la gente, y, metáfora o lexicalización…

…el caso es que así se llama un café bar situado en el centro histórico de Jerez, Damajuana, y allí estuvimos el otro día Lola Crespo, Lorenzo Ortega, María Dolores Almeyda y yo, acompañados por Dolors Alberola, en un recital de poesía, dentro del ciclo Versos en Plenilunio, organizado y presentado por Domingo F. Faílde,  compartiendo marco incomparable. Todos -poetas y poeto- estuvimos muy a gusto, fue una noche memorable y contamos con un público excelente. En una de las fotos de aquí abajo (hechas por José Manuel Ibáñez Lérida) estamos con Tabajete, que subió a su blog un gran poema de Dolores Almeyda. En el callejón del gato también puede leerse una crónica del recital.

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Música: Jerezana (Bulerías). Paco de Lucía

4 comentarios to “Damajuana”

  1. Maria dolores almeyda said

    Sea como sea, todos hemos quedado prendados del lugar, del que no tenía ni idea que viniese del francés y denominara algo tan distinto a lo que yo me figuraba. Para mí, “Damajuana” debería ser una planta. Verde, exótica, desconocida, que solo se da en Jerez.

    Muchas gracias, por esto Carmen.

  2. Dolors Alberola said

    Razón tienes Lolaza, yo pensé siempre, como Carmen, que se tratara de alguna damona -ajena a la hija de Pitágoras, cuyo nombre usurpo tantas veces- que, debido al bebercio, llenara de flores su subconsciente y nos permitiera la entrada a poetas y maleantes del verso.
    Besitos y gracias también a todos. Sois magníficos, mágicos y maquiavélicamente sabios en el verso… y en la vida nuestra.

  3. Domingo F. Faílde said

    Voy a contar mi primera experiencia con la dama Juana
    Jejejejeje… El protagonista de nuestra historia era un adolescente que estudiaba Bachillerato en el instituto de Katmandú (pongamos por caso), donde impartía cierta asignatura un profesor peculiar, de quien los chicos se mofaban continuamente, tomándolo como blanco de motes y travesuras, de las que sólo voy a referir aquella que tuvo como protagonista a una garrafa llena de vino blanco, con destino a los guisos caseros de la esposa de aquel señor.
    ¿Quién se ofrece voluntario para llevarle la damajuana a mi esposa, que la necesita para hacer la comida?, preguntó a los muchachos, y al punto se levantaron varias docenas de manos, ávidas como sus propietarios de largarse del aula y hacer novillos la hora siguiente. Entre ellos, claro, se encontraba la voz narrativa, que resultó elegida, junto a cuatro o cinco gaznápiros, y, a punto de alcanzar el domicilio del docto varón, tuvo la genial ocurrencia de catar el contenido de la garrafa, lo que hicieron en medio de general alborozo, de modo que, en un tris, la damajuana estaba casi a buenas noches.
    ¿Y qué hacemos ahora?, dijo el más timorato. Y La voz narrativa, tras rascarse la cabeza, repuso: ¡Mearnos en ella! Hízose así y, entre zalemas y frases de gratitud, la señora recibió aquel regalo de Baco, parte del cual cupiera suponer que acabase como sucedáneo del Jerez en un plato de riñones.
    Al día siguiente, aquel santo varón nos dio las gracias por el servicio prestado, aunque al fin apostilló: Un poco raro sabía ese vino…
    Jejejejejejeje

  4. Carmen said

    Jajajaja

    ¡¡¡¡¡Encantada de leeros por aquí!!!!!

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